La importancia de reconstruir a Osvaldo Bayer
El pasado que insiste
Reconstruir el monumento de Bayer, luego de su demolición por parte de Vialidad Nacional, es una iniciativa colectiva que busca recuperar las ideas, la voz y la memoria de quién con su puño, escribiera la “Patagonia Rebelde”. La obra en la que denunció, los atroces fusilamientos del ejército Argentino, en el año 1921 a los peones rurales patagónicos, bajo pedido de los estancieros ingleses, durante las huelgas en dónde los obreros exigían mejores condiciones de trabajo.
El 25 de marzo de 2025, el monumento en homenaje al escritor, periodista, e historiador Osvaldo Bayer, emplazado a orillas de la Ruta Nacional N 3, cerca de la ciudad de Río Gallegos, en la provincia de Santa Cruz, fue derribado por una patrulla de Vialidad Nacional, sin motivo de ampliación o reducción de la calzada. La decisión fue ideológica, borrar con palas mecánicas la figura y así la historia de quien dedicó su vida a la investigación sobre aquella peonada que fue reducida a punta de fusil, en el marco de las huelgas patagónicas desarrolladas en 1920 y 1921.
“Reconstruir a Bayer “, ofrece una edición limitada y numerada de la escultura de Osvaldo Bayer, en miniatura, firmada por el autor Miguel Jerónimo Villalba, creador de la obra demolida e impulsor de la nueva obra. El nuevo Paseo Osvaldo Bayer, será erigido en la ciudad de Río Gallegos. Contempla además de la obra, ilustraciones y diálogos caracterizando a los peones de aquella época, sobre muros de hormigón. Además, incluirá el nombre de quiénes hicieron posible mediante la compra, la reconstrucción que pone en valor a la memoria como recurso de permanencia histórica. Para acceder a la compra o donación, ingresar a la web,/reconstruirbayer.ar.

La investigación que lo convirtió en eterno
Osvaldo Bayer, desentraño páginas que la historia oficial había falsificado, y lo plasmó mediante una investigación histórica en sus libros “Los vengadores de la Patagonia Trágica” y “La Patagonia Rebelde”. En ellos se detallan el atropello y la barbarie de los estancieros británicos sobre los indefensos peones rurales.¿Cuándo una sociedad no elabora las consecuencias que se desprenden de la violencia, corre el riesgo de someterse a la repetición?
Un poco de Historia
Bajo el gobierno de Hipolito Yrigoyen, el teniente coronel Hector Benigno Varela, es convocado por los estancieros británicos para que disipe la revuelta que los huelguistas desarrollaron en el año 1921, dónde exigían condiciones de trabajo que salieran de la esclavizante tarea. Algunas de las exigencias: velas para iluminar el vació glacial de los galpones, los cuáles eran utilizados como vivienda, que el botiquín no estuviera escrito en inglés, sueldos impagos, y vales desvalidos, canjeados en los propios negocios de sus empleadores. También que pudieran trabajar aquellos peones casados, vedados para la tarea, para poblar esas soledades junto a sus mujeres, que harían de esos perpetuos jornales un lugar de encuentro, un calor que no existía en la austral Argentina.
Con ovejas que llegaron desde Malvinas, y con extensos latifundios otorgados a un precio vil, a 137 estancieros, por el gobierno de Julio Argentino Roca, tras la “conquista del desierto”, la expansión de sus negocios vio un horizonte cercano.
Tras la crisis lanera sufrida en el año 1920, después de la primera guerra mundial, Europa se encuentra atestada de competidores. Los estancieros ingleses deciden descargar la crisis sobre los salarios
La denuncia que incomoda
La primera visita del ejército en agosto de 1920, fue para disipar el conflicto, allí se garantizó mediante un convenio entre los estancieros y los peones, la mejora de las condiciones laborales solicitadas por la peonada. Una vez retirado el ejército y ya en Buenos Aires, las huelgas se recrudecieron porque el convenio firmado no se cumplía, la tirantes del conflicto escaló al punto que en el año 1921 la fuerza de choque de Varela, regresó a la Patagonia. No para pacificar, sino para terminar con las huelgas.
Los delegados de cada Estancia eran engañados por el capitán Anaya, mano armada de Varela, quién los convocaba a la Estancia San José, situada en el extremo sur-oeste de la provincia, con el ardil de ponerse de acuerdo y establecer el órden, una vez que llegaban, los fusilaban. Los muertos, fueron sepultados en el olvido, sin nombres, y en fosas masivas.
Fin del conflicto
El 10 de diciembre de 1921, las columnas de peones, se dirigían a la estancia “La Anita”, lugar de la asamblea final, sin armas y con el propósito de que se cumpliera con el convenio rural, firmado un año antes. Engañosamente convocados, una vez allí, se les ofreció entregarse para no ser fusilados. Muchos de ellos escaparon, a sabiendas que los podían fusilar de todos modos, el resto aceptó quedarse, rendidos e indefensos, fueron fusilados. Facón Grande, un gaucho a cargo de una de las columnas, no siendo peón pero en solidaridad con los desvalidos, antes de ver la muerte como destino, dijo: “Así no se mata a un criollo”. El ejército no abrió diálogo, sólo fusiló. La mayor matanza durante las huelgas, fue en “La Anita”, entre Calafate y el glaciar Perito Moreno, propiedad de los Braun-Menendez, cuya extensión supera las 1.370.000 Ha. Uno de sus herederos es el actual dueño de la empresa, La Anónima. Una versión pulida y multiplicada en nombre del progreso de lo que hace cien años era un negocio de ramos generales, dónde la paga que recibían los obreros eran con vales sólo canjeables, en la misma almacén.¿Qué marcas habrán quedado en los descendientes de esos estancieros ?
Se calcula que fueron fusilados más de 1500 peones rurales, durante la revuelta. Con ese cruento número de bajas, el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Correa Falcón, junto con los 7 estancieros con mayor influencia, decidieron ir a hablar con Varela, por un lado, agradecerles que terminó con la subversión, y por el otro, rogarles si puede parar el fusilamiento, en palabras de Correa, “porque estamos cerca de la zafra lanera y nos vamos a quedar sin fuerza de trabajo”
Actualmente, los restos del teniente coronel Varela, se encuentran en el panteón, de los caídos por la Patria, en el cementerio de la chacarita, con una placa que dice “La comunidad Británica de Santa Cruz al teniente coronel que cumplió con su deber”. El deber del ejército, ¿Era matar primero a los indios y luego colaborar con los Blancos, para disciplinar a sus peones?
Nota al pie: quien quiera acercarse al libro La Patagonia Rebelde podrá encontrarse con ese primer capítulo apasionante, donde Bayer narra, casi con un estilo cinematográfico, cómo el obrero anarquista alemán Kurt Gustav Wilckens toma venganza por la brutal represión y los fusilamientos ordenados por Varela. Una historia llena de historias. La investigación de Osvaldo Bayer expuso la atroz matanza perpetrada por el Ejército en defensa de los intereses de unos pocos, pero también reconstruyó la resistencia del movimiento obrero anarquista.
Ese trabajo encarnado en la década del 70, luego llevado al cine, le costó el exilio durante el golpe de Estado perpetrado en el 76. ¿Porque quisieron borrar la memoria y la historia, derrumbando la figura de quién puso sobre el relieve, la verdad? En la actualidad, ¿El fusilamiento simbólico, está latente?
Cuando una sociedad no elabora las consecuencias de la violencia, el riesgo que subyace, es repetirla. Pensar en reconstruir el monumento que retrata a Bayer, es devolverle a la sociedad, los valores que se inscriben en la resistencia y en su lucha por la igualdad, usando como armas, la esperanza, la convivencia, y la libertad. La memoria no se demuele, se multiplica.
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