Hasta la vista, mi genio amor
*Por Paola Barragán Silva
“Es incontable las veces que su música fue guía. Tiene un idioma universal, apto para todo público. Está lleno de experiencias, le hablo a los pibes, a los laburantes, incluso a los que hacían oídos sordos. A esa mosca que jode la sopa.
Sus primeros recitales estaban repletos de teatro y así nos mostro que había formas distintas y posibles. Con vestigios del hippismo creó su propia religion, su mística, su propio movimiento. Motivo la rebeldía de los más jóvenes, encendió la mecha para esas primeras discusiones políticas, abrió una ventana a la filosofía y mostro mil maneras de hacer poesía.
Con el puño y la palabra, enredados entre guitarras, con formas políticas de arte le hablo a generaciones oprimidas en un idioma universal, con la complejidad de lo simple. Canto sobre formas posibles de futuro sin perder la historia y la perspectiva, con denuncias, filosofando sobre el juego del amo y el esclavo, buscando una nueva forma de cultura. Manteniendo sobre todo la concordancia entre lo que se dice, se hace y se milita.
Sus rituales enseñaron que lo que transciende, no tiende de bandos, se funda en lo comunitario. Se volvió cultura popular y también de elite. La calle tiene su música, su voz y su partida. El día está gris.
Aprenderemos como cada vez que algo duele, usaremos aquello que nos dejaste de herencia en canciones que parecen libros. El pueblo está triste me dijo un pibe que no se define fanático, y aun así vivió la experiencia de sus recitales para acompañar a un amigo.
El chabón te da paz- agrega.
Y adhiero con un leve movimiento de cabeza mientras intento contener las lágrimas. Comparto con mis hermanos anécdotas, dolores y nuevamente, otra partida.
Como dijo el Indio “Patricio Rey no existe, Patricio Rey son ustedes”.
Hasta la vista, mi genio amor.

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